Lejos de los turistas (yo soy uno)
me desarmo en el mate que me cebo,
bebo el paisaje en cada sorbo
y otra vez vuelvo a caminar
con el alma más adelante que mi sombra.
Yo vine a fundirme con la tierra,
a morder el cielo con los ojos,
a recordar que no sé nada
y que vale la pena respirar.
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