Apagón, quietud
y este grito inmenso de tu ausencia.
Se me espanta la soledad cuando miro
esta procesión de sombras
entre los gigantes muertos de mi hogar.
No percibo un sólo fragmento de realidad
que sirva para apagar el presente,
que no lleve tu perfume impreso.
No puedo quedarme sentado
frente al mullido espejo de la nada
masticando tu nombre hasta que duela.
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