Caerse de lo de siempre,
cagarse en los números y las fechas,
volver a verme en mi cuerpo,
volver a verte respirando realmente,
volver a encontrarnos en una infancia de veintitantos,
de treinta y algo,
de qué me importa.
Encontrarte y reírnos,
tarde de viernes y reírnos,
debería estar haciendo tal cosa pero reírnos,
hasta olvidar que tenemos risa,
que hay algo más allá de esta estridencia,
que el tiempo ha pasado y tenemos miedo,
que el mundo nos ha golpeado hasta la mierda
y nos espera a la salida con sus puñales.
Gracias a vos y a todos
los que alguna vez me han hecho
desempolvar mi verdadera risa.
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