Gloria eterna a los edificios inconclusos,
a los planes interrumpidos,
a las decisiones terribles
a nuestro lacerante pasado.
Gloria a todo
lo que acecha en las sombras,
lo que nos crucifica el alma,
lo que cae cuando lloramos,
lo que sea, pero que sea,
que tenga volumen en el espacio
y un lugar en nuestra consciencia.
Gloria a todo lo que se cubre de polvo.
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