Nos acostumbraron a ser fetos, nos acostumbraron
a crecer de costado, a tomar la piel prestada
porque nuestra piel no crecía. ¿Por qué nuestra piel no crecía?
¿Acaso no estábamos lo bastante asustados?
¿No estábamos lo bastante cerca de nuestra propia carne?
¿Qué fue lo que nos pasó para terminar con las rodillas en el
pecho?
Nos acostumbraron a ver viejo (podredumbre de pestañas
disecadas;
no cruces la calle con los codos en la mesa).
Nos acostumbraron a necesitar otra garganta. Nos acostumbraron
a dormir fuera de nuestro propio sueño.
Nos acostumbraron a tener miedo.
Pero nos buscamos desesperadamente en la mirada.
Pero nos soñamos con la piel plena de aire.
Y nos esperamos
a la vuelta de cada cerradura.
Muy buen poema, me encanta las metaforas y una que me llamo mucho la atencion fue "dormir fuera de nuestro propio sueño"
ResponderBorrar